El Escorial, la grandeza de Felipe II

El Escorial es un municipio de la Comunidad de Madrid que esconde entre la sierra y sus casas El Real Monasterio del Escorial, un complejo formado por una basílica, un palacio y  un monasterio declarado patrimonio de la humanidad.

Este fue el centro político del imperio de Felipe II, su palacio y biblioteca y su panteón real. En él se edificó una gran basílica y se fundó un monasterio.

La Basílica

Esta basílica además de grandiosa en su construcción, alberga dos grandes cenotafios (monumento funerario) construido en memoria de Felipe II y Carlos I junto con sus familias. Están situados a ambos lados del altar mayor y representan esculturas orantes en bronce dorado.

Panteón de Reyes

El panteón de reyes es uno de los lugares que más llamará la atención del visitante. La bajada a través de una escalera de mármol y bronce dorado, así como las paredes, hechas también en mármol, son una auténtica maravilla para los ojos. Tras el descenso se llega a una capilla circular situada debajo del presbiterio igualmente decorada con mármol y bronce.

Aquí descansan los monarcas y reinas madres desde Carlos I hasta la actualidad, exceptuando a Felipe V y Fernando VI que reposan en sus respectivas fundaciones.

Los restos de las demás personas de la realeza se encuentran en el Panteón de Infantes un gran recinto repleto de tumbas de mármol blanco que acaba en una sala circular con un conjunto funerario donde se encuentran enterrados los niños.

El palacio

El palacio es una edificación donde contrasta la relativa austeridad del mobiliario real, realizado en madera, con las grandes salas decoradas por pintores italianos y la magnífica Galería de Batallas. Esta galería está completamente decorada con motivos de las antiguas batallas a caballo y con lanza en mano.

Cómo llegar

Desde Madrid se puede desplazar hasta el Escorial utilizando un tren que se puede coger en Chamartín o Atocha.

Una vez en El Escorial, hay un autobús justo al lado de la estación que sube una gran cuesta que llega hasta el monumento, teniendo que retroceder tan solo unos metros.

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