El Barrio de las Letras

Lope de Vega, Quevedo, Góngora, Cervantes, Calderón de la Barca… ay, aquellos Siglos de Oro de nuestra literatura española. Aquellos grandes hombres de nuestras letras vivieron y merodearon por el centro de Madrid, en lo que hoy se conoce como el Barrio de las Letras. Posiblemente entre sus plazas y callejuelas, como la Carrera de San Jerónimo, la Plaza de Canalejas o el Paseo del Prado, encontraron motivos de inspiración suficientes.

Barrio de las Letras que se llena de turistas para visitar los enclaves emblemáticos, como el número 18 de la calle de Huertas, donde vivió Cervantes, o la calle Lope de Vega, donde precisamente murió el escritor que le da nombre. Precisamente la calle de Huertas sea tal vez el corazón de este barrio, de esta zona que, de noche, también es un lugar muy concurrido para ir de tapas y de tabernas.

Calles estrechas y edificios como la Iglesia de San Sebastián, en donde se bautizó Jacinto Benavente, está enterrado Lope de Vega y se casaron Larra, Bécquer y Zorrilla. En el cementerio de esta iglesia se inspiró José Cadalso para escribir sus Noches Lúgubres. Si sois amantes de la literatura ya veis que aquí cualquier edificio guarda tesoros en forma de detalles curiosos.

Por la calle de Huertas también vivieron escritores como Góngora, Quevedo o Bécquer. Incluso en la cercana Plaza Matutes trabajó el poeta sevillano. Pero lo más emblemático de la calle de Huertas son las frases de ciertas obras de estos autores que se derraman por el empedrado de la calle. Los turistas van paseando y leyendo poco a poco los textos escritos en el suelo.

Otro de los edificios de este barrio es el célebre Convento de las Trinitarias, donde está enterrado Cervantes. Lope de Vega también estaba muy unido a la orden de las Trinitarias, y era otro de los grandes asiduos a este lugar.Cuántos momentos compartirían Lope y Cervantes por estas callejuelas del Madrid histórico. Ambos vivían muy cerca, y eso que de todos es sabido la cierta rivalidad que ambos se tenían.

Lo mismo que Quevedo y Góngora, quienes también vivían en la zona y frecuentaron juntos tantas tertulias. Quevedo vivía frente al Convento de las Trinitarias, curiosamente en el lugar en el que antes vivía Góngora.

Hoy calle de Huertas y Plaza de Santa Ana, otrora templos de las letras, han dejado paso, no sin desmarcarse de la bohemia y la literatura, a la noche y los bares de tapas y tabernas de vinos. Las terrazas en verano también hacen furor. Y es que entre buenas tapas y un buen vino se habla mucho mejor de literatura, ¿verdad?.

Foto Vía Fotolog

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