Navacerrada: subir a la sierra

Navacerrada es un punto de encuentro de muchos madrileños. Este puerto de montaña y sus alrededores son un icono de Madrid. Se trata de la tradicional estación de esquí de los capitalinos. Visitar Navacerrada sea para esquiar, practicar el senderismo, contemplar sus bellos parajes o simplemente relajarse, es una de las aficiones preferidas de los habitantes de la capital de España.

En las proximidades del pueblo de Navacerrada, se encuentra el desvío que conduce a la Barranca de Navacerrada, un bello pinar de la sierra. Son tres kilómetros de pista por las proximidades del río Navacerrada y de dos pequeños embalses que represan sus aguas.

El kilómetro 15 de la carretara M-601 ofrece un ensanche que permite dejar el vehículo e internarse en la pista que conduce a las ruinas del Real Sanatorio de Guadarrama en bellísimo paraje integrado en el parque de la Cuenca Alta del Manzanares.

A continuación, una vez alcanzado el puerto y situados en la venta Arias, se puede tomar la carretera asfaltada señalizada (“El Escaparate”, “Camino Schmid”, etc.), De inmediato, tras unos doscientos metros de suave subida, se llega a la explanada con el remonte, zona de aprendizaje y el chalet de Aviación.

La señalización nos deja en el comienzo del mítico camino Schmid (dejando a un lado las pistas reservadas para esquí de fondo), señalizado con pequeños redondeles amarillos en los pinos que lo bordean. El camino discurre por la ladera del monte entre espeso pinar, cruza la pista de esquí del Bosque y pasa bajo los cables del telesilla.

Poco después, el camino se divide en dos, tomándose el de la derecha que desciende hasta alcanzar el arroyo del Telégrafo, que cruzaremos llegando al borde superior de la pradera de Navalusilla, estupendo lugar de descanso y contemplación de los panoramas de pinos y rocas  que se nos ofrecen.

Situados en el aparcamiento del puerto de Navacerrada, hay que tomar la empinada ladera que va al telesilla de la Bola del Mundo, tomando la pista de hormigón que conduce a la estación superior de la telesilla y, poco después, a la loma de Guarramillas, con vistas a la meseta segoviana y al macizo de Peñalara, para terminar en las instalaciones de televisión.

Por último, rodeando dichas instalaciones por la derecha hasta encontrarnos en la ladera sur de las Guarramillas, se domina un panorama grandioso: la Maliciosa, el Ventisquero de la Condesa y el profundo valle del Manzanares y, a lo lejos, la Pedriza y el embalse de Santillana.

Foto vía Piedra sobre piedra

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