De paseo por Chamberí y Bilbao

Esta es una zona próxima ya a la Castellana, bien delimitada por varias plazas o glorietas. Las de Bilbao, Ruiz Jiménez, Chamberí, Olalvide, Quevedo, Cuatro Caminos o Rubén Darío son algunas de ellas. Forman parte de un nuevo ensanche de Madrid del siglo XIX. El nombre de Chamberí viene, paradójicamente, de la Guerra de Independencia, por ser aquí (entonces aledaños de la capital) donde acamparon las tropas francesas de Chambery.

Destaca la plaza de Quevedo, donde se encuentra la estatua alegórica del escritor, y el Museo Sorolla (Calle General Martínez Campos, 37), digno de una visita. A los que le guste el pintor valenciano podrán disfrutar de algunos de sus más valiosos objetos y pinturas en este palacete que fuera su casa familiar y estutuido. En la plaza de Chamberí, se levanta la estatua de Loreto Prado, en recuerdo de una actriz de principios del siglo XX.

Bajando hacia Rubén Darío, nos toparemos con el elegante palacete del Hotel Santo Mauro. Data del siglo XIX y es obra de Juan Bautista Lázaro. Es un hotel caro, pero podemos asomarnos para admirar su bella decoración interior, sobre todo, su comedor-biblioteca. Si os gusta la cultura alemana, muy cerca está la embajada y el Instituto Goethe.

Además, hay que visitar el edificio que alberga al Defensor del Pueblo (Calle Eduardo Dato, 31) y el lugar donde desarrolló sus actividades la Institución Libre de Enseñanza (Calle General Martínez Campos, 14)

El área de Bilbao destaca por ser u lugar de encuentro. La parte alta de la calle Fuencarral acoge un buen número de cines y entre sus calles estrechas se desperdigan buenos locales para salir de noche como el jazzístico Clamores. En el límite de esta zona se sitúa Ríos Rosas, un centro en el mismo extrarradio. Si sois aficionados a los minerales y los fósiles se localizan el Museo Geominero (calle Ríos Rosas, 23) y la Escuela Superior de Ingenieros de Minas (Calle Ríos Rosas, 21).

En esta zona, existen numerosos bares de copas bastante animados por las noches. Para los amantes de la pantalla grande están los multicines Renoir. Finalmente, al borde de la Castellana, se encuentran los Nuevos Ministerios, antiguo hipódromo que inició Indalecio Prieto en 1923 y que acabó, con su toque particular, el régimen surgido de la guerra civil.

Foto vía Mitula

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